Por Jorge Heguilor


  Me llena de orgullo prologar este sitio de Gerónimo, pero de ningún modo puedo pensar que mi pequeñísima relación con su magnifica aventura me atribuye algún merito.

  Lo hizo con un H20, si, pero igual lo hubiera hecho en cualquiera de los 20 pies de ese momento, y me atrevo a afirmar que ninguno de ellos lo hubiera logrado con otro capitán.

  Se necesita determinación, saber lo que se quiere, voluntad a toda prueba, perseverancia, trabajo y mucho coraje. Hasta Guayanas, Caribe, Miami, hace falta además de valor para hacerlo en un barco tan chico y solo, el gran espíritu de aventura que lo acompaño esos años. Pero para su determinación de lanzarse al Casquete Polar Artico hace falta mucho mas.

  No improviso, era conciente del enorme esfuerzo y sacrificio que le demandaría, pero a todas las dificultades las venció una tras otra, o varias a la vez, y logro vencer ese increíble desafio.

  Quien que navega nuestras aguas no habrá pensado durante un Pampero o sudestada, ¡Que estoy haciendo acá, en vez de estar cómodamente en casa! Y con tripulación de relevo. Imagínese solo, en un muy pequeño barco, en medio de nieblas, calmas, temporales, no a horas de un puerto, sino a días o semanas, muchos grados bajo cero. Aquí con cartas muy detalladas, y que por haber pasado cientos de veces ya sabemos donde están las boyas que unen el Tupi o la Panela, con mal tiempo arrugamos, imagínese en los mares del Sur de Groenlandia, las costa inhabitadas de Islandia, la llegada forzosa al Norte de Noruega con un aparejo de fortuna.

  Realmente me causa envidia lo que ha hecho, pero debo reconocer que jamas lo hubiera intentado. ¿Ud. se anima?

  Apoyo la creación de este sitio para que toda la riqueza de esta experiencia y el espíritu de navegante con mayúscula que habita en Gerónimo se difunda y aporte al desarrollo de esta actividad que tanto queremos.